El finiquito es el documento con el que la empresa liquida lo que debe al trabajador al terminar la relación laboral. Parece un simple trámite. Sin embargo, firmarlo sin revisarlo puede costar dinero. Muchos trabajadores lo firman con prisa y descubren después que faltaban conceptos.

En este artículo explicamos qué incluye el finiquito, cómo se calcula y qué significan las distintas fórmulas de firma. También te contamos qué puedes hacer si crees que la cantidad es incorrecta.

Qué es el finiquito y cuándo se entrega

El finiquito es la liquidación de las cantidades pendientes cuando el contrato se extingue. Se entrega en cualquier forma de terminación. Puede ser una dimisión, un despido, el fin de un contrato temporal o una jubilación.

El Estatuto de los Trabajadores regula esta obligación en su artículo 49. Cuando el contrato termina, la empresa debe acompañar al preaviso una propuesta de documento de liquidación. Además, el trabajador puede pedir que esté presente un representante legal o un delegado sindical en la firma.

No hay que confundir finiquito e indemnización. La indemnización compensa la pérdida del empleo en ciertos casos, como el despido. El finiquito, en cambio, solo paga lo que el trabajador ya había generado. Por eso, ambos conceptos pueden aparecer en documentos separados.

Conceptos que debe incluir la liquidación final

Un finiquito correcto recoge todo lo devengado y no cobrado hasta el último día. Normalmente incluye:

  • los días trabajados del último mes;
  • las vacaciones generadas y no disfrutadas;
  • la parte proporcional de las pagas extra, si no están prorrateadas;
  • las horas extra pendientes, si las hay;
  • otros pluses o comisiones que se deban.

Las vacaciones merecen una atención especial. Si no se han disfrutado, la empresa debe pagarlas. Se calculan según los días que corresponden hasta la fecha de baja. Muchos finiquitos las omiten o las calculan a la baja.

También conviene revisar el convenio colectivo. A veces reconoce conceptos propios, como pluses de antigüedad o de transporte. Si el finiquito no los recoge, la cantidad final queda por debajo de lo que corresponde.

Cómo se calcula el finiquito: ejemplo práctico

Veamos un ejemplo sencillo. Imagina un trabajador con un salario bruto de 1.800 euros al mes, con las pagas prorrateadas. Su contrato termina el día 12 del mes y le quedan ocho días de vacaciones sin disfrutar.

Primero, calculamos el valor de cada día: 1.800 entre 30 días son 60 euros diarios. Los doce días trabajados suponen 720 euros. Las vacaciones pendientes, a 60 euros por día, suman 480 euros. En total, el finiquito bruto sería de 1.200 euros.

A esa cantidad se le restan las retenciones de IRPF y la cotización a la Seguridad Social. Por eso, el importe neto será menor. Si las pagas no estuvieran prorrateadas, habría que añadir la parte proporcional de cada paga extra.

Este cálculo es orientativo. En la práctica influyen el tipo de contrato, el convenio y las circunstancias de cada persona. Así que, ante la duda, pide que te expliquen cada línea de la liquidación.

Conceptos del finiquito con un ejemplo de cálculo
Ejemplo orientativo de un finiquito con salario de 1.800 euros.

Firmar el finiquito: recibí, conforme o no conforme

La forma de firmar importa mucho. Cuando firmas el finiquito como «conforme» y con la fórmula de «saldo y finiquito», la empresa puede alegar que has aceptado la cantidad. En cambio, si firmas «recibí, no conforme», dejas claro que no estás de acuerdo.

Firmar «no conforme» no es hostil. Es una forma legítima de proteger tu derecho a reclamar. Si la empresa se niega a que escribas esa fórmula, puedes firmar un justificante de recepción y reclamar después. También puedes pedir que firme un testigo.

Los tribunales no dan por válido cualquier finiquito. Un documento genérico, que no detalla las cantidades, suele tener poco valor para cerrar reclamaciones. Tampoco vale si el consentimiento estuvo viciado o si se renuncia a derechos que la ley no permite abandonar.

Qué hacer si la liquidación está mal calculada

Si detectas errores, actúa con orden. Lo primero es comprobar los datos con tu nómina, tu contrato y el convenio. Después, pide por escrito una explicación a la empresa y concede un plazo razonable para corregirlo.

Si la empresa no rectifica, puedes reclamar la diferencia. El procedimiento es el mismo que para cualquier otra deuda salarial. Empieza con una papeleta de conciliación y, si no hay acuerdo, llega la demanda. El plazo es de un año desde la extinción del contrato.

En paralelo, no olvides el certificado de empresa. Lo necesitas para solicitar la prestación por desempleo. Si la empresa no lo envía a tiempo, puedes reclamarlo y comunicar el problema al servicio público de empleo.

Firmar el finiquito: recibí, no conforme y cuándo reclamar
Firmar con reservas conserva tu derecho a reclamar.

Liquidación y despido: qué cambia

En un despido, el trabajador recibe el finiquito y, además, una indemnización cuando corresponde. Los plazos para impugnar son muy cortos, de veinte días hábiles. Por eso, firmar el finiquito no debería hacerte perder de vista la posible demanda.

Si te despiden, firma con reserva y consulta cuanto antes. Puedes ampliar la información con nuestras guías sobre despido improcedente y sobre contratos temporales y fraude laboral.

Errores frecuentes al recibir la liquidación

Hay fallos que se repiten una y otra vez. Para empezar, muchas empresas olvidan las vacaciones no disfrutadas. Otras calculan el día de salario con un divisor equivocado. También es habitual omitir los pluses que marca el convenio. Si alguno de estos fallos aparece en tu documento, pide una corrección por escrito y conserva la respuesta de la empresa.

Otro error habitual es mezclar conceptos. Algunas empresas incluyen la indemnización dentro de una cifra global y no la desglosan. Así resulta imposible comprobar si la cuenta es correcta. Por eso, exige siempre un desglose línea por línea.

También hay que vigilar las fechas. La liquidación se calcula hasta el último día de contrato, no hasta el día en que se firma. Del mismo modo, las retenciones deben ser coherentes con tu situación personal. Una retención excesiva reduce el importe neto sin que haya una razón válida.

Dimisión y fin de contrato temporal

Si dimites, el finiquito sigue siendo obligatorio. Tampoco cambia nada si tu contrato era temporal y simplemente termina. En ambos casos, la empresa debe pagar lo devengado hasta el último día. Además, en los contratos temporales puede corresponder una indemnización por fin de contrato, según el convenio y la normativa aplicable.

Si dimites, avisa por escrito y respeta el preaviso que marque tu convenio. De lo contrario, la empresa podría descontar los días de preaviso incumplidos. Guarda una copia de la carta con la fecha de entrega.

Preguntas frecuentes sobre el finiquito

¿Cuándo debo cobrar el finiquito? Normalmente en la fecha de extinción o en la fecha habitual de pago de la nómina. Si se retrasa, puedes reclamar intereses.

¿Puedo negarme a firmar el finiquito? Sí, aunque la empresa puede mantener la liquidación a tu disposición. Es mejor firmar con reservas que no firmar.

¿Las vacaciones se pagan siempre? Si no las has disfrutado, sí. Se compensan en dinero al terminar el contrato.

¿Cuánto tarda en prescribir la reclamación? Un año desde la extinción del contrato.

Cómo podemos ayudarte

En nuestro despacho de Manresa revisamos tu finiquito antes de que lo firmes y calculamos si falta algo. Si ya lo firmaste, estudiamos las opciones que quedan. Contacta con nuestro despacho y te orientamos sin compromiso.